Ideada en 1975 por el nutricionista y dietista Pierre Dukan, aunque su popularidad empezó a crecer a partir del 2000, llegando a vender más de 10 millones de copias de su libro “La dieta Dukan” por todo el mundo. Básicamente, se trata de una dieta hiperproteica que pretende consolidar de forma permanente un cambio en los hábitos alimentarios, materializados en 4 fases, a saber (según su página oficial):
1 – Una fase de ATAQUE breve y fulminante, con resultados inmediatos. Durante esta fase, la dieta está compuesta por 72 alimentos con gran cantidad de proteínas.
2 – Una fase de CRUCERO que conduce de una sola vez al Peso Justo. Durante esta fase, hay que alternar días de proteínas alimentarias puras (Fases PP) con días de proteínas acompañadas de las 28 verduras recomendadas (Fases PV).
3 – Una fase de CONSOLIDACIÓN de 10 días por kilo que es la puerta al regreso a una alimentación equilibrada. Una libertad vigilada cuyo objetivo es echar raíces en ese peso francamente conseguido y aún vulnerable. Con esta fase se ve el regreso progresivo de los alimentos de placer con las dos comidas de gala.
4 – Una fase de ESTABILIZACIÓN definitiva basada en 3 medidas simples, concretas, poco penosas pero no negociables. Esta fase es la parte más fácil y la más esencial de nuestro método para adelgazar ya que el 95% de las personas que siguen una dieta recuperan el peso perdido.

La dieta ha generado una gran controversia entre defensores y detractores de la misma. Por un lado, se pueden leer cientos de testimonios de clientes que, desesperados por perder peso y tras haber probado infructuosamente múltiples métodos, hablan maravillas de la dieta Dukan al haber conseguido reducir esos kilos de más sin un sufrimiento excesivo (“pasar hambre”).
Por el contrario, un gran número de nutricionistas y médicos se han postulado en contra de esta dieta y otras similares (conocidas como “dietas milagro”), al defender que toda dieta que no sea equilibrada –que contenga la proporción adecuada de los distintos grupos de alimentos, sin renunciar a ninguno–, no es saludable. Además, advierten de los posibles daños para el organismo que se pueden derivar de esta dieta a largo plazo, al sobrecargar de trabajo el riñón y el hígado, por no hablar de las posibles alteraciones en el metabolismo de la persona.
Entonces ¿Se adelgaza o no con la dieta Dukan? ¿Me conviene utilizarla?
Evidentemente, se puede adelgazar con la dieta Dukan. Pero esa no es la cuestión importante. La clave fundamental es si ese adelgazamiento se produce de forma saludable o no, teniendo siempre en cuenta la perspectiva de nuestra salud general y el tiempo. ¿Nos conviene perder peso de esta forma para, pasado un tiempo X, empezar a padecer trastornos orgánicos? La respuesta es clara. Y más aún cuando la solución ideal se conoce ya desde hace muchos años: dieta equilibrada, ejercicio y estilo de vida saludable. No hay más.
Obviamente, siempre nos resultará más grato creer en milagros y atajos que en una espartana tabla de ejercicios, pero no hay que olvidar las consecuencias diametralmente opuestas que cada una de estas opciones guarda para nosotros al final del camino.
Como siempre, la decisión de lo que será nuestro futuro está en nuestras manos.

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